
Supongo que Jaloza ha escrito este texto por alguna razón inconfesable, pero yo quiero pensar que el subconsciente se lo ha pedido como heraldo de su muerte. Si. Jaloza ha muerto. Muerto el rey, viva el heredero: Josantonio Lozano.
El proceso del relato es el mismo que él ha seguido en su carrera, las sucesiones de escritos tan sólo han ido siendo la avanzadilla de los que venían detrás, y que iban devorando las grasas jalozianas. “El último asalto” anunció ya la madurez, el avance gigante, otra demostración de capacidad no vista desde “La iglesia de Gabor”. Músculo puro que ocultaba su masa ósea “Los que no beben Coca-Cola”, que deja patente la brillantez de la que es capaz y marca un hito en su carrera.
Y es que la brillantez de este autor es innata, a la que está uniendo trabajo, mesura y ritmo, lo que va a convertir a su libro de próxima publicación en una joyita a guardar en los anaqueles de toda casa que quiera dárselas de entendida.
Desde ya, me declaro fundador del club de seguidores de este autor, ¿te apuntas?