lunes, 3 de agosto de 2009

El misterio de Edwood





Este relato ha sido incluído en el libro "Viento"

5 comentarios:

El hombre invisible dijo...

Creo que ha vuelto a alunizar con su dos caballos en el videoclub del barrio y se ha llevado la sección de Tim Burton a su casa. El desvarío posterior de su relato es producto de esas 36 horas de visión ininterrumpida del ciclo Burtaniano. Siga por ese camino y llegará lejos. Más lejos que su coche, claro.

JALOZA dijo...

¡Hombre! Ya era hora de que volvieras a casa...Me alegra ver este texto por aquí, muy bueno.

Sólo echo de menos un personaje con gafacas que se mueva en bicicleta.

angelicamorales dijo...

Hola, Primo.

Veo que ya ha regresado usted al hogar ceniciento. Me gusta su "Estudio en verde limón". Siga así y no habrá quien le eche el guante.

Saludos de Vicente Sarriá.

edu dijo...

Me lo estoy reservando para el final del día, pues no es oro todo lo que reluce. Y no se me queje que, si mis neuronas no fallan lo que suelen, fue usted invitado al castillo y me contó no sé qué sobre el Levante.

El árbol sin el ahorcado

edu dijo...

Entiendo lo de Tim Burton, pocos directores de cine más polifacéticos, pocos más imaginativos, ninguno tan original. Una cosa lleva a otra, la musa, su actor, Johnny Deep o Juanitito Profundo, como le dicen los íntimos.
El inteligente inspector Eduard Circoshans. No se preocupe, vivo acostumbrado, somos idénticos, la plebe nos confunde, tal vez yo sea un poco más guapo del lado izquierdo, así con todo, buen encadenamiento de relaciones.
Gracias por el homenaje.
Y ahora en serio, algo harto difícil para mis pobres neuronas enfermizas, mi favorita por ende, sería Big Fish. Usted sabrá por qué, maestro.
Después de esto, tómese una cervecita y que me la apunten a mí nombre:
Joe Banananas, príncipe de las Fulanas y Consejero Parlamentario del reino del Dulce Melón.
Y ahora un chistecito.
Gran y original homenaje a este maestro del séptimo arte, que influido por nadie, creó escuela y estilo todavía por superar. Y del pelo, mejor ni hablar, pero verlo en los Óscars, entre tanto repollo estirado con pajarita, con esa lechuga de Bob, actor secundario de los Simson en la cabeza, bien vale un potosí.
Un merecido homenaje que pluma alguna superará.
Un pedazo abrazo de su compinche, compadre.